Agencias de comunicación y la vuelta del amor a la marca

Agencias de comunicación y la vuelta del amor a la marca

Los cambios en las redes sociales están poniendo en un aprieto a las agencias de comunicación y de publicidad para ajustar sus propuestas cuando hay novedades que trastocan las expectativas y el esfuerzo para conseguir resultados relevantes para las marcas.

Cuando Facebook redujo el reach orgánico de las páginas hasta dejarlo prácticamente en cero, las marcas y las agencias no tardaron en aceptar que ahora tocaba pasar por caja para llegar incluso a los propios fans de su página.

Pero desde hace unos meses el mismo presupuesto que se utilizaba para llegar a un número determinado de fans es insuficiente para seguir obteniendo el mismo alcance. Es decir, si antes alcanzar a 1.000 usuarios costaba 1 euro, ahora con ese mismo euro apenas se llega a 500 ó a veces incluso sólo se puede alcanzar a 400 usuarios.

La elitización de la comunicación en redes sociales

Si al inicio se vendió la idea de que las redes sociales posibilitaban que pequeñas empresas compitieran de tú a tú con las grandes era porque el terreno de juego estaba nivelado y cualquier marca podía entrar a Facebook y Twitter e impactar a cualquier usuario, independientemente del presupuesto con el que contaban.

Esa idea hace tiempo que se desvaneció y para que las marcas tengan un alcance amplio deben de tener un presupuesto relevante, tanto para “comprar” el alcance para llegar a sus fans y a nuevos usuarios, así como para ofrecerle un contenido atractivo y eso, en la mayoría de los casos, lo tienen que ofrecer de la mano de un profesional que cobra por este trabajo.

Algo parecido está ocurriendo con la publicidad en Google, ya que el coste del click en algunos sectores resulta tan caro que directamente deja fuera a cualquier empresa, incluso a las medianas, siendo una lucha de gigantes en donde sólo ganan unos pocos que están dispuestos a dejarse ingentes presupuestos para llegar a cada vez menos gente.

La vuelta del amor a la marca

Cuando parece que a los blogs se les daba por muertos, hay algunas marcas que no piensan en otra cosa para encontrar una alternativa a las limitaciones presupuestarias y de creatividad en las que se ven ahogadas.

Incluso hay quienes abogan a posicionarse ahora ante el decaimiento evidente de Facebook entre un número creciente de segmentos de edad.

Lo que a todas luces parece es que las relaciones públicas volverán a tener un lugar protagónico en la comunicación de las marcas, porque son los que mejor pueden generar “amor”, entendiéndose éste románticamente como un sentimiento desinteresado, duradero y fiel.

¿Es que acaso a los profesionales de las relaciones públicas trabajan gratis? Por supuesto que no, pero el alcance orgánico que pueden generar con sus acciones puede compensar por mucho la inversión dedicada a sus esfuerzos.

Habrá quien piense que ya todas las agencias hacen lo mismo. Es cierto que, cada vez más, los publicitarios están utilizando las herramientas y entrando al terreno de las relaciones públicas, porque no encuentran otra manera de conseguir los resultados que les exigen sus clientes.

Su gran problema radica en que los presupuestos que requieren para ser rentables no tienen nada que ver con los que requiere una agencia de comunicación para ofrecer resultados parecidos a las marcas.

Las grandes estructuras de las agencias de publicidad son cosa del pasado y su futuro no parece tan brillante como el que tienen los profesionales de relaciones públicas, más acostumbrados a cultivar el “amor” a las marcas, más que a generarlo a través de la publicidad de “si te he visto, no me acuerdo”.