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Contenidos multimedia sobre comunicación y relaciones públicas on y offline
Relaciones Públicas: Más política, menos RRPP
Se ha pasado de la ambigüedad calculada ante las cámaras y los micrófonos, a la defensa y cesión de sus posiciones en los despachos.
Con los resultados de las elecciones del domingo pasado en España, además de abrirse cientos de posibilidades -la mayoría de ellas inciertas- se abre un espacio para la Política con mayúsculas, en donde las estrategias de largo aliento y los avances tácticos en corto tienen que dar pie a la configuración de posicionamientos claros de los responsables políticos ante los ojos de la ciudadanía.
Se ha pasado de la ambigüedad calculada ante las cámaras y los micrófonos, a la defensa y cesión de sus posiciones en los despachos.
No se trata de un mal cambio, aunque algunos se equivocarán y hablarán de la necesidad de ser transparentes hasta las últimas consecuencias, lo que después les podría pasar factura, tanto de resultados en las negociaciones como en imagen.
Porque a veces es mejor hacer más política y menos relaciones públicas.
Relaciones Públicas: Fin de campaña
El absurdo y condenable golpe a Mariano Rajoy en Pontevedra ha trastocado las últimas 48 horas de la campaña electoral que se cerrará el 20D.
El absurdo y condenable golpe a Mariano Rajoy en Pontevedra ha trastocado las últimas 48 horas de la campaña electoral que se cerrará el 20D.
Sin duda, se trata de una crisis que ha venido a cambiar el esquema de comunicación para la recta final de la contienda que se antoja cerradísima y en la que candidatos y medios tendrán que, por lo menos hoy, hacer y recoger, respectivamente, declaraciones de condena contra la agresión al primer mandatario.
Cualquier comentario o declaración diferente se entenderá como una deslealtad que será reprochable.
Sin duda, el efecto que eso haya podido causar en el ánimo de la gente no se verá sino hasta el mismo día de la elección.
Relaciones Públicas: La pospolítica y la PNL
Lejos quedan ya los días en que los partidos organizaban actos multitudinarios para presentar sus programas ante los electores e indicar las razones para ser merecedores de recibir el apoyo de los ciudadanos.
El fin de semana se celebraron sendos actos de campaña de dos de los principales partidos que están en liza en esta cita electoral en España. Se realzaba que en ambos se había dado una asistencia de 10.000 personas y que los seguían 20.000 por streaming.
En total, 30.000 personas que estuvieron pendientes en directo de lo que decían sus líderes políticos, eso sin contar Twitter y las desconexiones de radios y televisiones.
En México, a algunos de los actos más importantes asisten más de un millón de personas (entre simpatizantes y "acarreados", como se les dice a las personas que reciben una dádiva por su asistencia).
Otro de los puntos a destacar es la duración de los discursos, que cada vez parecen ser una serie de consignas hilvanadas para quedarse más fácilmente en las mentes de las personas, que discursos más elaborados y de una mayor profundidad política.
Lejos quedan ya los días en que los partidos organizaban actos multitudinarios para presentar sus programas ante los electores e indicar las razones para ser merecedores de recibir el apoyo de los ciudadanos.
Es la pospolítica en donde las estrategias de comunicación, e incluso algunas de PNL, priman sobre el contenido teórico político de cierta profundidad.
Relaciones Públicas: La guerra sucia en la campaña electoral
No se puede explicar de otra manera que, de forma coordinada, aparezcan varias noticias desfavorecedoras en los medios de comunicación o que resurjan nuevos bulos en redes sociales sobre personas de distintas opciones políticas, sobre todo de aquellas ligadas a Podemos y Ciudadanos.
Después de una precampaña anodina en la que los candidatos se ocupaban más en darse a conocer a través de los medios electrónicos que a confrontarse realmente entre ellos, con el inicio de la campaña también parece que se ha abierto la caja de los truenos y se ha desatado la guerra sucia, que tiene como objetivo destruir la reputación de los candidatos o de los miembros distinguidos de sus respectivas listas.
No se puede explicar de otra manera que, de forma coordinada, aparezcan varias noticias desfavorecedoras en los medios de comunicación o que resurjan nuevos bulos en redes sociales sobre personas de distintas opciones políticas, sobre todo de aquellas ligadas a Podemos y Ciudadanos.
Sin entrar a valorar si las noticias y los bulos son o no ciertos (eso lo decidirá un juez, si es que hay una acusación en firme), lo que hay que indicar es que con la guerra sucia se está entrando en una suerte de secuestro de la verdad y el levantamiento de la sospecha que perdurará después del 20D, pudiendo dejar debilitado al gobierno que salga de las urnas desde antes de jurar el cargo.
Relaciones Públicas: La estrategia de Rajoy
Más allá de si el presidente "debería" estar en dichos debates, desde un punto de vista estríctamente de la comunicación parece que su estrategia le está resultando efectiva por cobertura en cuanto a audiencia y por no haber perdido el control de su discurso.
Las discusiones que copan estos días las tertulias radiofónicas y las páginas de los medios son sobre la ausencia del presidente Mariano Rajoy en los debates que se han llevado a cabo y se realizarán durante la campaña electoral.
Más allá de si el presidente "debería" estar en dichos debates, desde un punto de vista estríctamente de la comunicación parece que su estrategia le está resultando efectiva por cobertura en cuanto a audiencia y por no haber perdido el control de su discurso.
Si bien, desde hace meses las encuestas están indicando que el PP no refrendaría la mayoría absoluta, la estrategia del equipo de Rajoy parece asumirlo y enfocarse en "ganar a los puntos", es decir, en número de votos y escaños, modulando el mensaje al máximo en cuanto a los temas, los formatos y los tiempos de su campaña.
Eso se deduce de la evolución de:
- Evolución de las encuestas
- Audiencia de los programas en los que ha participado Rajoy como candidato
Aunque haya algunos expertos que quieren sobreponderar la importancia de las redes sociales en la decisión del voto de todo el país, lo que quieren obviar es que España tiene una población cuya principal fuente de información y de opinión es la televisión, independientemente de que su perfil sociodemográfico sigue envejeciendo, lo que las hace más conservadoras frente a las nuevas alternativas políticas.
La comunicación digital puede mover a sectores de la población urbanos y jóvenes, quienes se podrían movilizar ante un exabrupto de Rajoy, pero que parece que el presidente-candidato no les va a dar razón para ello.
Se verá si la decisión de incluir a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha sido acertada, aunque, de entrada, éste movimiento táctico permitirá reducir aún más la posibilidad de un error de Rajoy.
Relaciones Públicas: La victoria semántica de los terroristas
La primera gran batalla de ISIS o Daesh que ya ha ganado es la semántica.
En cualquier conflicto armado existe una guerra propagandística en el que se basan supuestos que pueden dar lugar a posicionamientos y decisiones de las partes enfrentadas.
Francia, y Europa detrás de este país, está perdiendo en varios ámbitos en su enfrentamiento con los terroristas.
En medio del dolor y el espanto, se han obviado algunas preguntas que debieron haberse discutido previamente o, por lo menos, plantearse ahora, antes de tomar decisiones que parecen apresuradas y producto de la crisis:
¿Hay una guerra realmente?
¿Cuáles son los bandos enfrentados?
¿Cuál es la estrategia de entrada?
¿Existe una estrategia de salida?
¿Qué significa ganar esta guerra?
Si se pierde, ¿qué se pierde y quién pierde?
Si se gana, ¿qué se gana y quién gana?
Sin haber dilucidado aún estas cuestiones, los máximos responsables de Francia han declarado una guerra contra ISIS y han invocado la cláusula de defensa colectiva de la Unión Europea.
Esta invocación y la aceptación, cuyo alcance se discute a estas horas en las capitales de Europa, implica un reconocimiento tácito y público de que un continente entero está en guerra contra un enemigo difuso que, incluso, encuentra militancia, apoyo logístico y financiero, y aceptación popular en los propios territorios del viejo continente que va a combatirlo.
Más allá de estas cuestiones de fondo, la primera gran batalla de ISIS o Daesh que ya ha ganado es la semántica, al empujar con su violencia homicida a unos Estados a utilizar la palabra "guerra", que se parece a la propagandística "guerra contra el terror" que impulsó el gobierno de los EUA con George Bush Jr. en la presidencia.
Ojalá que esta primera derrota en el ámbito semántico sea la única en este mundo necesitado de paz, en donde ya se ha vencido al terrorismo con valentía, civismo y las fuerzas de seguridad del estado, no necesariamente militares.