Creatividad: De todo aquello que no puede tratarse en publicidad

túatú-Creatividad: De todo aquello que no puede tratarse en publicidad

Que la publicidad es agresiva lo sabemos, esto es, que se impone muchas veces a la razón y es capaz de modificar nuestros pensamientos, logrando controlar nuestros impulsos y hábitos de consumo. Sin embargo, si bien los creativos publicitarios saben (casi siempre) tocar los hilos de la sugestión sin caer en el extremo no hay duda de que alguna que otra vez han pasado por alto las consecuencias de sus provocaciones.

Jugar con ciertos términos en publicidad resulta impensable (racismo, xenofobia, violencia, ...), no obstante, con otros a veces se rozan ciertos límites que resultan del todo inapropiados, si bien a las marcas esto parece proporcionarles ping‚àö¬∫es beneficios o, en el peor de los casos, que sean más conocidas. Prueba de ello son algunas campañas publicitarias que si bien se han intentado suavizar y justificar no dejan de ser, a los ojos de muchas personas, verdaderas ofensas.

Tratar como argumento la religión, por ejemplo, sigue generando una enorme polémica. Casos como el de Axe o la marca italiana Benetton vienen pronto a la mente para dibujar ejemplos arriesgados y polémicos de publicidad basada en la fe religiosa y sus códigos para promover una marca. Por otro lado, la última campaña de primavera de la cadena de tiendas H&M con la modelo francesa Aymeline Valade al frente hizo saltar todas las alarmas de lo que es aceptable o no en publicidad.

El peso por debajo de lo que puede considerarse saludable para una mujer de su estatura, y un maquillaje que a todas luces favorecía un aspecto enfermizo se volvió en contra de una marca que afirmó no estar a favor de la anorexia, pero que tampoco dudó en mostrar los devastadores efectos del susodicho trastorno.