Tecnología e Identidad

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Por Avelina Frías

En lo últimos años, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se han convertido en una herramienta invaluable de expresión de la identidad e individualidad de las personas. En el caso de los adolescentes, esto se hace más evidente, porque la tecnología se ha convertido en el elemento clave de su expresión creativa. Ahora los más jóvenes además de definir su identidad por medio de su vestimenta, también lo hacen construyendo perfiles e identidades dentro de las redes sociales, en los blogs e incluso en la publicación de sus preferencias musicales en listas de reproducción.

Pero, no sólo los adolescentes han entrado en esta simbiosis de tecnología e identidad, la sociedad en general también ha ido formando subculturas específicas, alrededor de las posibilidades que ofrece la tecnología, desde las cuales  las personas expresan su identidad y crean nuevas formas de entretenimiento. Por ejemplo, cada día hay más personas obsesionadas con las zapatillas de deporte, que se emocionan buscando modelos únicos o raros, compartiendo noticias y experiencias a través de blogs o comunidades online creadas específicamente para ello.

Resulta impresionante la cantidad de subculturas que existen en la red. Y es que sin duda este fenómeno va en aumento porque las personas sienten un gran control sobre lo que quieren proyectar de sí y la forma en que quieren hacerlo.

Sin embargo, lo que pareciera ¿control¿ también puede convertirse en ¿descontrol¿. Cada vez resulta más preocupante que las personas tiendan a encasillar y definir a las personas por la simple manifestación sus intereses y elecciones. Por ejemplo, si una mujer publica en su muro de Facebook que ve una película de cine de arte Francés, que escucha a Britney Spears mientras lee la última novela de Dan Brown, que va a recitales de poesía y que es miembro de una comunidad en Internet especializada en el estudio de las orquídeas, algunas personas serían capaces de definir a esta mujer, sin conocerla, como anticuada, superficial, o fanática de la música pop, cuando sólo ha mostrado una parte de su identidad.

Así pues, la tecnología nos ofrece la posibilidad construir identidades tan iguales o dispares de la realidad. Por ello, nos enfrentamos al gran reto que supone el no encasillar a las personas por la expresión de sus intereses y aficiones a través de las redes sociales o diversos espacios en Internet, porque en ellos sólo reflejamos una parte de nuestra personalidad e identidad.