Tecnología: De aquellos niños que soñaban con coches por radio control

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La historia que hemos conocido estos días está plagada de buenas intenciones, convencimiento, tesón y ciertas dosis de ternura, si bien puede comprenderse que en esto muchas personas vean tan solo un deseo frívolo y consumista, pero de sobra es sabido que las ilusiones son ingobernables.

Los niños de hoy ya no piden por navidades coches por radio control, ahora sueñan con videoconsolas de última generación, smartphones y tablets. El caso de Marc, un adolescente barcelonés que tuvo muy claro que quería tener un iPad y que ahorró concienzudamente para ello, puede ser uno de tantos que ocurren en España en estos tiempos. Lo que resulta poco frecuente y añade ciertas dosis de singularidad es el hecho de que el muchacho se acercó a adquirir el objeto de su deseo a la tienda oficial de Apple portando un envase de plástico en el que se encontraba el importe exacto a pagar, 594 euros, ... en monedas de 1 euro.

Marc vio como Apple, en enero de 2010 y con Steve Jobs a la cabeza, presentaba en sociedad lo que se convirtió desde ese momento en su única meta: el iPad, un dispositivo de última generación a medio camino entre un laptop y un teléfono inteligente. El niño, que por entonces contaba 12 años, tuvo muy claro que dicha maravilla tecnológica sería suya y que haría lo que fuera necesario para conseguirla.

Ahorrar comenzó a ser una aventura que tendría un objetivo muy claro. El iPad evolucionó hacia el iPad 2 y no hace mucho (marzo 2012) en el iPad 3, el mismo que estos días ha estrenado satisfecho el protagonista de nuestro artículo de hoy.

Marc es el claro ejemplo de la constancia y el empeño por conseguir las metas, y la prueba palpable de lo que decía el poeta Publio Ovidio:

La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia