Social media: Change.org, el valor de la conciencia social

Al hablar de redes sociales, inmediatamente nos acuden a la mente las más conocidas y sus normas de funcionamiento, que parecen ya algo asimilado dentro de nuestra sociedad. El microblogging de Twitter, el sistema de muros de Facebook, la visualización de fotos de Instagram... se diría que cualquier red social que se precie debe ajustarse a unos cánones creados por las grandes. Pero no podemos olvidar que el significado auténtico del término no es otro que el de unir a un grupo de personas en pos de una misma idea, de una voluntad de compartir opiniones y contenidos.

En este sentido, no podemos obviar el éxito de la página Change.org como red social de puro derecho. Poco a poco, sin mucho ruido, esta plataforma solidaria ha ido adquiriendo mayor peso y relevancia como un altavoz para las reivindicaciones sociales. Cualquier persona puede entrar en la página y subir una demanda, explicada como mejor le parezca. Los usuarios de la página pueden leerla y decidir si desean adscribirse a ella firmándola. La reivindicación, finalmente, puede llegar gracias a esto a los oídos adecuados.

Desde desahucios hasta tratamientos médicos, demandas o peticiones, en Change.org tiene cabida cualquier protesta, siempre que se sigan las normas, y hasta el momento ha obtenido importantes resultados, consiguiendo que se escuchen voces minoritarias. Es el gran poder de organización a través de Internet que funciona como base de una red social, y que ha conseguido ya aglutinar a un buen número de usuarios: según estadísticas recientes, en España ya hay más de tres millones de personas registradas en la plataforma, convirtiéndose así en el segundo país dentro del ránking de simpatizantes a nivel mundial.