Relaciones Públicas: Patrocinio incompatible = desastre matrimonial

Los acuerdos de patrocinio o sponsor deberían ser como una pareja bien avenida donde las afinidades superen a las diferencias, si la pareja no tiene nada en común ¿por qué no dejar de perder el tiempo y dejar la vida de uno abierta a mejores candidatos? Citando a Rohit Bhargava, Vicepresidente sénior de Estrategia Global & Marketing en Ogilvy ¿A pesar de la muy exagerada muerte de las conferencias y los eventos en vivo a manos de los sabuesos del mundo virtual y las redes sociales, en muchas industrias estos eventos están vivos y en buen forma.  En muchos casos ofrecen la mejor oportunidad para colocar tu producto o servicio frente a los que toman decisiones de una forma efectiva¿. Nos queremos quedar con la última frase de este experto, donde explica que un evento en vivo puede ser el mejor escaparate para un producto, ahora bien, tanto el producto como el escaparte deben estar en el lugar adecuado.

Recientemente hemos conocido la noticia de que la antigua Sala Heineken tiene el nombre de Sala Marco Aldani. Sin pretensiones de ofensa contra esta famosa cadena de peluquerías, a la que presuponemos una buena gestión en vistas de su expansión por el territorio nacional: ¿quién les ha aconsejado patrocinar una sala de conciertos? ¿Cómo concuerdan el patrocinador y el patrocinado?

El patrocinio de Heineken nos parecía más coherente con el negocio y con los públicos a los que se dirigía y el consumo del producto de unos coincidía con la prestación del servicio de otros: ¿quienes acudían a la sala se tomaban una cerveza mientras escuchaban un concierto o bailaban en una sesión de música electrónica¿. Lo que no logramos entender es ¿qué es lo que hacen ahora en la sala? No nos imaginamos a cientos de jóvenes pensando en hacerse un corte de pelo mientras bailan y mucho menos pensando en comprar un frasco de champú a ritmo de DJ tal o cual.

Cuando nos planteamos la posibilidad de patrocinar una sala, un evento cultural, deportivo o de cualquier otra índole, lo primero que hay que preguntarse es si es coherente con la identidad de nuestra empresa y si nuestros potenciales va a percibir correctamente la asociación que queremos hacer.  ¿Alguien ve a Greenpeace patrocinando o mostrando su apoyo a una conferencia sobre desarrollo nuclear? De la misma forma no consideramos coherente el patrocinio de Marco Aldani a esta sala; patrocinar un desfile de la pasarela Madrid Fashion Week, asociando su nombre al sector de la moda y de los creadores de tendencias o negociar el convertirse en los estilistas oficiales de la entrega de los Premios Goya, uno de los mejores escaparates donde las bellezas nacionales lucen sus mejores galas, también en lo que a peinado y maquillaje se refiere resultaría un patrocinio acertado porque situaría a una empresa, cuyo producto es la belleza capilar, allí donde se encuentran los/as más bellos/as y deseados/as personalidades, en la pantalla de la TV frente a la cual se sientan millones de espectadores que sabrán donde ir a peinarse la próxima vez; pero una sala de conciertos, por lo general oscura y donde pasadas unas hora el estado del peinado pasa a un segundo lugar, no nos parece el patrocinio más coherente.