Relaciones Públicas: Código ético II en la era de los Social Media

Como ya anunciamos en nuestro post Código ético I, del pasado 20 de diciembre de 2011, el concepto de ética ha evolucionado y ha llegado hasta nuestros días donde en los entornos 2.0 tiene una mayor relevancia. Las ideas de Ivy Lee y John W. Hill están hoy más vigentes que nunca con la expansión de los social media; el público no es solo receptor pasivo de información, sino que participa activamente en su producción y distribución. La información que no es verídica o no tiene interés es rápidamente descartada; la fiabilidad y la transparencia de las empresas son valores en alza entre un público que mira con lupa a las empresas que le rodean, y si fuese necesario denuncian una mala práctica.

La transparencia es un valor intrínseco a la filosofía 2.0, que según Eugenio de Andrés "es algo que exigimos pero no estamos tan dispuestos a corresponder". Ante esta situación se hace necesario entender y diferenciar donde está el límite entre transparencia e intromisión en la privacidad de otros.

Las personas colgamos voluntariamente gran cantidad de información en la red, hacemos público lo que hasta entonces había sido privado; es importante tener claro cuál es nuestro objetivo, hasta donde estamos dispuestos a ceder y saber que en internet las palabras no se las lleva el viento, la huella digital permanece y tenemos que cuidarla con esmero. Lo mismo sucede con las empresas e instituciones, una vez que se publica algo en la red, se hace verdaderamente de dominio público: se lee, se comparte, se critica, se analiza y se recibe un invaluable feedback.

Por otra parte, la red no es ni mas ni menos que un reflejo o réplica de nuestras vidas off line, por lo que debemos aplicar los mismos principios de comportamiento que si estuviésemos frente a una audiencia o escribiendo al redactor de un periódico editado en papel. Las bases de las Relaciones Públicas son las mismas, con las particularidades de las nuevas herramientas digitales, que cuentan con su propia etiqueta o "netiqueta", como señala Roberto Carreras en su post "Netiqueta en blogs, Twitter y Facebook ¿cómo comportarse?".

En estos nuevos medios se valora muy positivamente a quien comparte información, el reconocimiento de la s fuentes y la coautoría; contrariamente el anonimato hace que un información se devalúe y las críticas destructivas (en oposición a las constructivas) pueden llevar al aislamiento del autor.

Muchas empresas han optado por llevar la transparencia un paso más allá, implementando programas de Responsabilidad Social Corporativa convirtiéndose, o más bien dando a conocer, que son buenos vecinos y que comparten intereses con las comunidades en las que participan, y que por lo tanto actuarán con transparencia y de acuérdo a las normas o convenciones del grupo.