Por Avelina Frías
A pesar de que hoy en día una de nuestras prioridades es la mayor conectividad, también hay momentos en los que la vorágine de la hiperlocalización nos está obligando a buscar pausas y espacios para planear, pensar y reflexionar para hacer frente a la instantaneidad de la conexión permanente.
La búsqueda de la desconexión temporal es una tendencia a la que nos está orillado el uso indiscriminado -en todos los ámbitos de la vida cotidiana- de las nuevas tecnologías de información y comunicación (Internet, redes sociales, telefonía móvil etc.)
Cada vez más personas deciden romper la regla y “desconectan” para volver a conectar con nuevas ideas y aportaciones. Por ejemplo, si llamas a la oficina en París del diseñador Philippe Starck antes de las 13:00hrs, te dicen que se encuentra en su “tiempo creativo” y que por tanto, en ese momento no recibe llamadas o responde e-mails. Por su parte, la empresa de telefonía Orange en U.K. hizo alusión a esta tendencia lanzando una campaña con breves anuncios con el slogan: “A veces es necesario desconectarse, para la gente que está conectada”.
Sin duda, la desconexión voluntaria se perfila no sólo como una moda sino como una necesidad para la búsqueda del equilibrio de la vida personal, social y laboral en un mundo híperconectado.

Iniciador Madrid finalmente se celebrará en la EOI (Av. Gregorio del Amo, 6, justo en la puerta está el metro Metropolitano - Línea 6).
Será en la sala 2.2 y el networking a partir de las 20:00 en la cafetería de la EOI.
Empezaremos a las 18:15 aunque os recomendamos llegar hacia las 18:00 para poder empezar puntuales.
Los organizadores definen la sesión de mañana de la siguiente manera:
Octavio participa de Iniciador desde sus orígenes y es de los que se ha atrevido a emprender durante este tiempo montando túatú, que se define com la primera agencia de relaciones públicas nativa de la red. Nos hablará tanto de su experiencia como emprendedor como sobre la comunicación y las relaciones públicas para una startup.
¡¡Nos vemos ahí!!
Por Avelina Frías
Mientras que la tecnología ha hecho nuestras vidas más fáciles y eficientes, el tiempo y los recursos para actualizarnos permanentemente está causando cada vez más un estrés tecnológico “tecno-stress”, una frase acuñada por el psicólogo clínico Craig Brod, y más explorada por Larry Rosen y Michelle Weill en 1997, para explicar un trastorno de ansiedad causado por un abuso en la utilización de la tecnología y, recientemente podríamos agregar la ansiedad por permanecer conectado, actualizar el Facebook o Twittear.
La tecnología cambia de forma permanente gracias a las innovaciones que llegan desde todos los frentes y, nosotros con la intensión de seguir su paso podemos llegar a extremos que pueden afectar la salud y modificar nuestro comportamiento y percepción de la realidad, la cual, no precisamente se explica en 140 caracteres. Es por ello que una de las grandes luchas con toda esta nueva tecnología es hacerla cada vez más sencilla y humana, pero lo más importante es que tenemos que aprender a estar conectados todo el tiempo sin sentirnos conectados todo el tiempo.
Por Avelina Frías
La ciencia ha demostrado que es capaz de unificar fuerzas a nivel internacional con la creación de comunidades multidisciplinarias de investigadores provenientes de todas partes del mundo. La investigación y la innovación son pilares del cambio social y cada vez más, ambas actividades son multi-locales y sincronizadas.
Los grupos científicos internacionales se están formando con el apoyo de los gobiernos para enfrentar el cambio climático, las pandemias y los desastres naturales. Y como la cooperación aumenta y las formas de comunicarse también, nuevos jugadores están emergiendo como los nuevos científicos del Centro y Este de Europa, Turquía y Asia, quienes comienzan a marcar nuevas pautas y han saltado al escenario científico internacional. Por ello, muchas áreas de investigación, incluyendo el cambio climático -el cuál se perfila como el problema más urgente-, la salud y el comportamiento humano se están explorando desde otras perspectivas y con un mayor compromiso.
El gran reto para el futuro científico es encontrar más conexión con los públicos y científicos internacionales y logar un manejo colectivo-social de la ciencia para encontrar nuevas direcciones a los problemas globales. Esa tendencia, comienza a chispear ya en las nuevas agendas gubernamentales e incluso en las empresariales.

Los organizadores de Iniciador han invitado a Octavio Rojas, a ser el ponente del evento de Enero que se celebra en Madrid.
Aún queda pendiente la sede, pero el evento comenzará a las 18.15 del miércoles 13 de Enero.
¡Esperamos veros por ahí!
Por Avelina Frías
En la era del individualismo, los espacios privados toman cada vez más importancia que los espacios públicos. Somos la generación de “lo mío” y parece que estamos más capacitados para ser consumidores que ciudadanos.
El aumento de la vida en casa puede llegar a convertirse en una amenaza para la vida en comunidad. Por ejemplo: En los últimos años mucha de la gente de Reino Unido ha optado por beber en casa, esto está ocasionando que cerca de 250 pubs tradicionales se cierren o intenten modernizarse cada año. Es decir, el espacio público que alguna vez fue un centro vital de reunión social y jugó un rol estratégico en la historia Británica, hoy está en peligro de extinción.
La tendencia es hacer del hogar, el centro neurálgico de la vida personal, social e incluso laboral. Cada vez más, las personas hacen sus trabajos de forma telemática o inician su pequeño negocio en casa. La cultura del “take away” (para llevar), el entretenimiento en casa (TV, cine, internet, Videojuegos-incluso deportivos), la educación, compras y gestiones online entre otros, están cerrando las puertas de los espacios públicos.
En contraste, resulta interesante ver que los límites de lo privado no existen a nivel virtual (facebook, twitter, myspace, youtube, etc.) y las comunidades en Internet crecen. Por tanto, cabe preguntarnos si en la Red podemos ver un potencial sustituto del espacio público que hemos ido dejando atrás y si en ella se podrán mantener los ideales de ciudadanía y comunidad.
Por Avelina Frías
En los últimos años las personas están apostando en sus nombres para reflejar su identidad. Las grandes compañías también se han sumado a esta tendencia y han elegido cambiar sus nombres para limpiar su imagen corporativa o como resultado de fusiones o adquisiciones. La revista bussines 2.0 asegura que “De pronto el renombrarse se ha convertido en una gran prioridad para muchas compañías.” Por su parte, los nicknames se han hecho parte de nuestra vida gracias a plataformas 2.0 como Facebook y Twitter.
El renombrarse y adoptar “nicks” refleja la tendencia de rescatar y darle importancia a la identidad individual. Y aunque esto sea una forma de enmascarar y olvidar las viejas identidades para crear nuevas, las personas aceptan estos cambios porque entran en un juego de identidad que ofrece la posibilidad de redefinición constante.
Por Avelina Frías
La movilidad social y la disminución de las comunidades estables están rompiendo los viejos pilares de la identidad.
Las personas solíamos vivir por mucho tiempo en el mismo lugar, trabajar en la misma organización y visitar los mismos sitios. Dentro de un área específica podíamos ser identificados sutilmente como parte de una marca dependiendo de donde vivíamos, que comprábamos y cómo vestíamos. Hoy, las personas cambian de empleo constantemente, trabajan con extranjeros, se mueven a ciudades donde no conocen a nadie y viven entre personas de diferentes culturas y tradiciones.
Esta tendencia ha provocado que las formas de identificación se debiliten y en algunos casos desaparezcan. Sin embargo, gracias al desarrollo de distintos medios para la comunicación(internet, redes sociales, telefonía móvil), la gente está aprendiendo nuevas formas de compartir sus pensamientos acerca de la identidad. Por lo tanto, en estas nuevas formas de compartir se encuentran muchas de las claves de identidad que las marcas deben tomar en cuenta para sus técnicas de Brandig.
Por Avelina Frías
El sociólogo inglés Zygmunt Bauman propone que estamos viviendo en “liquid modern times”, es decir, en una modernidad líquida, circulante y fluida. Bauman afirma que la rapidez con la que está cambiando nuestra sociedad afecta a nuestras identidades, que experimentan también transformaciones constantes. La identidad, dice Bauman, es un concepto transitorio, débil y poco claro.
Esencialmente, la identidad en las esferas política, cultural, sexual y de nacionalidad están tomando nuevas formas. Ya no nos sorprende que estemos inventando nuevas maneras de definirnos a nosotros mismos, que los empleos pueda cambiar al capricho del mercado, que las relaciones que parecían permanentes terminen abruptamente, que se desdibujen los límites en la sexualidad humana, que aumenten los regionalismos y que vivamos entre dos mundos paralelos, el online y offline.
Cada vez es más difícil definirnos de una sola forma, el dilema de la dualidad y la multiplicidad está presente en el concepto de la identidad de esta nueva era. Somos tradicionales pero modernos, sofisticados pero simples, diversos pero homogéneos… en pocas palabras ambiguos.
Por Avelina Frías
La construcción de una marca todavía es considerada como parte de una estrategia de negocio, pero también es un concepto que explora uno de los más viejos temas que fascinan a individuos y grupos: La identidad.
Cada vez más el Branding es una forma de pensar que busca responder preguntas cruciales como: ¿Quién soy?, ¿A qué pertenezco?, ¿Cómo puedo mostrar quién soy?, ¿Cómo explico la diferencia entre nosotros y ellos?
Lo que distingue a una marca de otras es la identidad y ésta implica una relación transaccional de compra y venta, esto es, presentar una marca de la manera más ventajosa para atraer la atención y la aceptación de un compromiso de identidad.
Una de las grandes tendencias para nuestro futuro cercano es precisamente fortalecer la identidad en las marcas, lo que implica entender, desarrollar y pulir su esencia para seguir en el mercado y ganar el juego frente a sus competidores.