La accesibilidad de las cuentas de correo electrónico

Por Asier Vázquez

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Como la mayoría de las personas que conozco, desde que utilizo diariamente correo electrónico, aunque más que diariamente debiera decir en casi todos los momentos del día, cosa que ocurre desde hace unos diez años, he ido cambiando de servidor a medida que surgían, se ponían o dejaban de estar de moda o, más recientemente, multiplicaban su capacidad de almacenamiento. De este modo, he pasado de Yahoo a Hotmail, y finalmente he recalado en Gmail.

Me refiero, lógicamente, a mi cuenta de correo personal. Porque a lo largo del tiempo, también he usado en combinación con la mía, las cuentas que me han ido proporcionando las empresas en las que he desempeñado mis diferentes trabajos. Aunque en este caso accedía a ellas a través del Outlook Express. Tanto en uno como en otro caso puedo decir que desde luego yo no he tenido apenas dificultades a la hora de sacarles partido.

Recuerdo que mi vieja cuenta de Yahoo, la primera que tuve, estaba atestada de enlaces que en general no me aportaban nada. Los que conducían a la cuenta de correo se ocultaban en aquella maraña de links. Pero una vez aprendida su localización, saltándonos todo el resto de la web, todo funcionaba con muy razonable eficacia.

Años después me hice una cuenta en Hotmail, pero con la única intención de utilizar el Messenger. De modo que no le di apenas uso. Aunque en cualquier caso, las pocas ocasiones en las que lo hice me dio la sensación de que funcionaba más o menos bien, al mismo nivel de su predecesora Yahoo si no mejor, dado que me pareció que era más diáfana, con menos enlaces y con los links referentes a la cuenta de correo más visibles.

Luego vino Gmail, sin duda la mejor de las tres. y no me refiero a su enorme capacidad de almacenamiento, cosa que a mí no me afecta demasiado. En posts anteriores ya nos hemos referido a la preocupación y la sensibilidad que Google muestra en el campo de la accesibilidad de sus productos. En el caso de su servidor de correo, al igual que en el buscador, existe un modo normal de uso y, aquí viene el fabuloso valor añadido, una versión HTML concebida especialmente para lectores de pantalla como el Jaws. Esto convierte a Gmail en una cuenta de correo electrónico rápida, fácil de manejar y, cosa insólita, sin más defecto que la inaccesibilidad de su chat. Aunque acostumbrado a no poder disfrutar de los chats en plataformas como Facebook, esto no supone para mí mayor inconveniente.

Con respecto al Outlook, las versiones que he manejado son las de hace cinco o seis años. Aquellas eran muy compatibles con los lectores de pantalla. Pero me consta, y por todos es sabido que las nuevas versiones de casi cualquier programa tienden a ser más visuales que las anteriores, que las recientes actualizaciones son más complicadas de utilizar por parte de los usuarios ciegos.

Por lo tanto, podemos decir que en general utilizar cuentas de correo electrónico no entraña demasiadas dificultades para las personas ciegas.