La accesibilidad de Facebook

Cuando me hice un perfil de Facebook, hace ya algunos años, la web de la red social era literalmente inabarcable debido al infinito número de enlaces que tenía. Pero como ocurre siempre con páginas tan abarrotadas, solo la costumbre y el navegar diario por ellas hace que a partir de un momento dado uno consiga sacarle partido a un número interesante de herramientas o funciones. De este modo, y gracias a grandes dosis de paciencia logré, empleando más o menos tiempo dependiendo del caso, ir haciendo todo lo que los usuarios medios de la red social hacen generalmente. Es decir, buscar y agregar a mis amigos, actualizar mi estado, contestar y mandar mensajes, comentar fotos o posts de amigos, crear y hacerme fan de grupos, confirmar mi asistencia a eventos o marcar ¿me gusta¿.

Curiosamente, una de las grandes paradojas de Facebook ha sido desde el principio su chat. Aunque yo podía ser advertido de que alguien me estaba hablando a través del servicio de mensajería instantánea, y a pesar de que yo podía leer lo que me decían, cuando trataba de contestar intentando abrir el menú de la conversación, el Jaws era incapaz de leer, y en muchas ocasiones la página se bloqueaba o daba error.

Sucede que los dueños y programadores de este tipo de plataformas tienen la acusada tendencia, que casi definiría como manía, de cambiarlo todo cada cierto tiempo con la supuesta intención de mejorar las prestaciones de las webs. Esto no sería un problema si no fuese porque muy habitualmente esa mejora solo es mejora para una mayoría, pero nunca para todos.

Así que un día me levanté, abrí el Explorer y entré en Facebook, y no fui capaz de encontrar nada en el lugar en el que había estado hasta el día anterior. Y lo que es mucho peor, la página y el Jaws no respondían cuando trataba de hacer las cosas que hasta entonces había podido hacer. Y a partir de ese momento no fui capaz ni de encontrar nuevos amigos, ni de actualizar mi estado, ni de comentar lo que mis amigos posteaban, ni de mandar o recibir mensajes. Y, por supuesto, seguí sin poder utilizar el chat.

Por el contrario sí que podía leer las noticias de mis amigos, y aceptar o rechazar invitaciones de amistad, o ver los eventos pendientes y confirmar mi asistencia. Pero debido a la inaccesibilidad de la página hace meses que no entro regularmente en Facebook porque ahora mismo no puedo hacer nada de lo que me parecía más entretenido. Y paso los días con la esperanza de que cuando los programadores y los dueños de Facebook decidan volver a hacer modificaciones, estas sean para todos.