Deuda con la Naturaleza

Por Avelina Frías

En esta semana, la 15¬¨‚Ñ¢ conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Cambio Climático en Copenhague nos está recordando la deuda que no sólo los líderes de los países más industrializados y las grandes empresas tienen con la naturaleza sino también cada uno de nosotros como sociedad.

La naturaleza responde cada vez con más fuerza a los excesos de la modernidad; huracanes, terremotos, inundaciones, oleadas de calor! Ha tenido que ocurrir ésto para replantearnos la necesidad de respetar y cuidar los ecosistemas y el aire que respiramos.

Ser ecológico y el vivir en equilibrio con la naturaleza es una de las grandes tendencias del nuevo milenio. El reciclaje, ahorro energético, la comida orgánica y el desarrollo sostenible han pasado de ser una moda, para convertirse en una necesidad inminente surgida del temor a las respuestas de la naturaleza de esta década; como el Tsunami y el huracán Katrina.

Las tendencias de la economía y el mercado de lo !verde! reporta millones de ganancias y esto parece ayudar pero a la vez frenar una verdadera consciencia social del cambio climático. La cumbre de Copenhague parece que ha sido la excusa perfecta para hacer un lobbing de los grandes empresarios de la economía verde y en un mercado para capitalizar uno de los grandes temas pendientes de la humanidad. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que en la revolución energética y del transporte necesaria para limitar las emisiones al nivel que busca la cumbre (entre 25% y 40% las emisiones con respecto al año 1990 para 2020) habría que invertir 8,2 billones de euros entre 2010 y 2030.

Por otro lado, en términos de politización de un tema global, suena absurdo que en medio del evidente aumento de la termperatura de la tierra y sus notables consecuencias, las dos grandes potencias China y Estados Unidos se pongan a debatir sobre quién debe a quién.

Nuestra labor es fundamental: la autocrítica y la movilización social y personal. Este es uno de los temas irreversibles del futuro y el reto es convertirnos en activistas todos los días, con simples detalles como el de la separación correcta de la basura en casa o el ahorro del agua cuando nos cepillamos los dientes!.