Un cerebro
Tras años y años de evolución, el siglo XXI se ha alzado como el de la sociedad de la información, algo que ha generado un gran debate sobre los efectos que puede causar realizar múltiples tareas a la vez, como contestar un correo electrónico, twittear, hacer llamadas telefónicas, mandar un SMS y hablar al mismo tiempo con una persona. Y es que muchos expertos dicen que nuestra capacidad de concentración está siendo socavada por intensas ráfagas de información.
La múltiple estimulación a la que es sometida nuestro cerebro provoca excitación – es decir, un chorro de dopamina - que puede provocar adicción y que, en su ausencia, da lugar a que la gente se sienta aburrida. ¿Os suena esto?
Pues bien, los científicos han descubierto que después de una intensa actividad multitarea el pensamiento tiende a fragmentarse como un ordenador, algo que logra aumentar la falta de atención y la dispersión.
Muchas personas aseguran que esta nueva forma de trabajar los hace más productivos pero, hasta el momento, los estudios demuestran lo contrario. Los científicos afirman que, realmente, las personas que realizan actividades multitareas tienen más problemas para concentrarse, tienden a cerrar el paso a la información irrelevante y experimentan más estrés.
La directora del Instituto Nacional contra el Abuso de Drogas en Estados Unidos, y una de las principales investigadoras en el mundo sobre el cerebro, Nora Volkow, compara el atractivo de la estimulación digital permanente a la adicción a las drogas, el alcohol, la comida y el sexo, aunque en menor medida, pero con efectos contraproducentes cuando hay un exceso.
Sin embargo, el uso de las nuevas tecnologías también puede beneficiar al cerebro de alguna manera. Estudios de imagen muestran que los cerebros de los usuarios de Internet se vuelven más eficientes en la búsqueda de información. Y que los jugadores de vídeojuegos que desarrollan una mejor agudeza visual, pero esto significa que, como afirma Nora Volkow, “La tecnología está volviendo a cablear el cerebro”.
Y es que la interactividad sin escalas es uno de los cambios más significativos en el entorno humano, “Estamos pidiendo al cerebro que haga cosas que evolutivamente no está preparado para hacer y eso sin duda, traerá consecuencias”, dice Adam Gazzaley, neurocientífico de la Universidad de California en San Francisco al periódico New York Times.
¿Qué opináis?
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Cuando hace unos meses descubrí Slow Media Manifesto (http://www.slow-media.net/manifesto) pensé “vaya hombre, otros que se apuntan a los juegos de palabras”. Pero tras leerlo comprendí que, en efecto, la multitarea digital conduce a una hiperactividad que perjudica a los contenidos que generamos. Creo que debemos apostar por imponernos una especie de franjas horarias para cada una de las distintas herramientas. De este modo, conseguiremos prestar mucha más atención a lo que hacemos en cada momento.
Así es, César.
Quizás podemos hacer más, pero el reto está en hacerlo con igual o mayor calidad y eficacia.